EPIC FAIL

Bueno, por cuestiones que no vienen al caso:

el asunto del Mongol Rally se fue a la mierda. Era de esperarse. Recuerdo en una DebConf cuando un italiano me dijo "donde hay dos italianos, hay dos partidos políticos". Pues bien, imagínense un equipo donde hay cuatro sudacas que *se creen* que son italianos.... eso mismo.

Como puntos positivos de esta cuasi-aventura destaco:

- Ya estoy vacunado contra la Difteria y otras enfermedades que no recuerdo el nombre, por lo que puedo comer cualquier cosa en un agujero de la Costanera Sur.
- Estoy libre para mis amigos debianitas.

y como puntos negativos:

- Tengo menos amigos que antes.
- Gasté plata al pedo.
- Quedé para el orto.

Así que para todos aquellos amigos españacas (y latinacas) que vengan a DebConf y por algún extraño motivo quieran flagelarse unos días en Buenos Aires, mándenme un mail que en casa tengo Wi-Fi, una playstation y vivo cerca del centro.

ACTUALIZACION=Lo olvidaba: el que sí está saliendo es el amigo Pablo del equipo Xemongol. Mucha suerte para él.

Permalink 28.06.08 23:05:53, by Dario Rapisardi Email , 184 words, Categories: News & Noticias , 7 comments »

No DebConf for you!

No puedo negar que la situación tiene un dejo de comedia. Luego de un periodo en el que viajé más que un Carlos Menem enfiestado, visitando hermosos y exóticos lugares, comiendo sandía picante o cenando a las cuatro de la tarde, finalmente me tocó tener al mejor evento en el mundo del software libre (en mi opinión) a escasos 400 km de mi casa: DebConf 8 Mar del Plata.
Sin embargo, no voy a poder asistir a la primera Conferencia Debian en invierno (errr, la segunda, Porto Alegre queda en el Sur. Bueno, era otoño, pero la idea está). Si, lo sé, debo estar loco para evitar el encanto de los cortes de ruta oligarcas, la inflación mentirosa y el patoterismo político y rural. Pero creo tener una buena excusa: voy a participar de la edición 2008 del Mongol Rally.
Así es como, junto a mi equipo Sudacar, cuatro sudaquillas nos vamos a encaminar hacia la aventura en un viaje a bordo de un auto deplorable desde Madrid hasta Mongolia.
No me puedo quejar, realmente, aunque sí es una lástima fallarle a varios amigos debianitas que seguramente contaban con un sofá en mi casa.
De todos modos modos, me queda el consuelo de DebConf 9, en la cálida, amistosa y jamonera Extremadura, a la cual seguramente voy a ir.

¡Mucha suerte en Mar del Plata!

Permalink 04.04.08 02:49:26, by Dario Rapisardi Email , 232 words, Categories: News & Noticias, gnuLinEx , 5 comments »

P2

Acto 1 - Señorita

"Suerte que llegué temprano a hacer el check-in y pude elegir asiento. En estos aviones chiquitos de mierda siempre te toca cualquiera lugar. Ahora, al lado de la ventanilla, por lo menos sé que tengo sólo una persona al lado. Por favor, que sea una mujer mayor, un nene o un puto. Lo que sea antes que un tipo baboso o, peor, un viejo verde".

"A ver qué me tocó... uuuhhh, ese tipo al lado nooo. ¡La cara de pajero que tiene! Ah no, parece que no se sienta la lado mío, sino en el otro asiento. Igual, me da por las pelotas que me mire las tetas al pasar delante de él. ¿No te podés parar para dejarme pasar, hijo de puta? Nada, a sentarme y a esperar, a lo mejor después se me sienta al lado alguien decente. Yo, mientras tanto, me quedo quietita mirando cómo los maleteros suben las valijas por la ventanilla".

"Mierda, ¿y éste que se me sienta al lado quién es? ¿Es indispensable tener *tanta* cara de loco? Nene, ¿qué te pasa adentro de la cabeza que hasta los ojos quieren salir corriendo? Yo no lo puedo creer. Si va a ser siempre así, prefiero irme de viaje en lancha con Daniel Scioli toda la vida. En fin, yo me hago la dormida todo el viaje y a la mierda..."

"Mmm, ¿qué es ese olor? ¿Me parece a mí o huele a longaniza? No te creo que el tipo de al lado está repitiendo la cena. No, por favor. Yo me sigo haciendo la dormida..."

"No, ahora sí que no. Esto sí que no lo banco. Huelo a mierda, ¡pero mierda mal! Seguro que el de al lado se cagó. Una se gasta tanto en prepararse para viajar en avión, y al final la pasa como el culo. Yo me sigo haciendo la dormida hasta llegar al aeropuerto. Loco de mierda hijo de puta.

Acto 2 - Ano

"Años de oficio, años, y sin reconocimiento. ¡Mirá que yo laburo hermano, eh! Pero nadie me lo reconoce. Es más, en las fiestas, mientras están todos de joda, yo laburo más que todos. Más que el cerebro, ese hijo de puta que se cree gran cosa ahí arriba en el penthouse. Todos se acuerdan de él en un examen de la universidad, al jugar al Sudoku y no muchas veces más. Sin embargo, todo el mundo lo tiene en la gloria. Luego está el riñón. El puto riñón llorón, que se queja de que siempre recibe lo peor. Ojalá yo recibiera unos tragos los fines de semana, ojalá. También están los pulmones. A esos hermanos no los banco. "Ay que el humo, ay que el humo". Ojalá yo recibiera sólo humo. En cambio, yo, laburo 24x7, todos los días del año. Y siempre tengo que bancarme la peor mierda, en el sentido estricto de la palabra. El hijo de puta que me aloja se mete cada porquería por la boca, y después me la tengo que bancar. Encima siempre tengo que estar listo. De noche, de día, a toda hora. No lo soporto."

"¿Qué pasa ahora que siento menos resistencia? Nooo, no te creo que estoy en un puto avión. Odio los aviones: la falta de oxígeno pone a prueba mi musculatura. Esperemos que al menos este sea un viaje tranquilo".

"¡Zás! Cagamos. Ahí viene un gas violento."

Ano: Negro, disculpame, pero estamos en un avión. No podés pasar.

Gas: Es que tengo que pasar. Ahí adentro no me quieren, dicen que tengo mal aliento.

Ano: Lo siento flaco, órdenes de arriba.

"Ahí se fue el hijo de puta. ¿Quién se cree que es? Voy a relajarme un poco. Uy, pará, ahí viene de nuevo con todo. ¿Me parece a mí o quiere pasar de prepo? ¡Si, quiere pasar de prepo! Voy a hacer fuerza para que no avance. ¡Uuuuggh! Por acá no pasás hijo de puta. Ahí se fue. Viene, no viene....no. Me relajo de nuevo".

"Mmm, ¿tengo mala la vista, o ahí vuelve el conchudo? Si, ahí vuelve. Bueno, a laburar. Pará, ¡que viene todo mojado! Mierda, voy a tener que ponerme duro."

"No pasás hijo de puta, no pasás... má si, pasá, no me pagan tanto. Aaahhhhh...."

Acto 3 - Pedo

"Mamá Pizza de Fugazetta y Papá Fernet me dijeron que es hora de que salga al mundo exterior. Me advirtieron que allá afuera es duro. Sin embargo, tienen plena fé en que estoy listo. Yo, sinceramente, tengo miedo. Nací hace pocos segundos y ya me quieren echar. Acá está tan calentito, tan lindo... no sé. Pero bueno, tampoco me voy a quedar si no me quieren".

"Vuelta por aquí, vuelta por allá. La verdad que este camino es largo, y cada vez se angosta más. ¿Habrá algo al fondo? Mis papis me dijeron que al final del camino habría más gente como yo, pero la verdad que todavía no veo nada."

"Ahí veo una salida, o algo parecido. ¿Qué es eso claro? ¿Será la tan famosa luz de la cual hablaron tanto mis papis? Voy a tratar de pasar. ¡Opa! No puedo. ¿Y a éste qué le pasa?"

Ano: Negro, disculpame, pero estamos en un avión. No podés pasar.

Gas: Es que tengo que pasar. Ahí adentro no me quieren, dicen que tengo mal aliento.

Ano: Lo siento flaco, órdenes de arriba.

"¿Quién es el de arriba que da órdenes? No sé. En fin, vuelvo y pregunto".

"Acá estoy de vuelta en casa. ¡Mamá, papá! ¿Están ahí?....

Tío Cirrosis: Pibe, tus viejos fueron. No están más...

Gas: ¿Cómo que fueron?

Tío Cirrosos: Si pibe. Del líquido venimos, y al líquido vamos. Lo único que queda de ellos, son estos jugos gástricos.

Gas: ¡Nooooo! Snif...

"Bueno, me los llevo conmigo arriba. Mami, papi, vengan conmigo, los voy a llevar con la luz, a ver a Dios. Hasta salir de acá no paramos".

Acto 4 - Hombre

"Esto de viajar en el avión de las 5 de la mañana da por las pelotas, pero al menos dormís bien en el viaje. Por suerte tenía fernet y algo de pizza vieja en casa, cosa de aguantar bien despierto hasta salir al aeropuerto."

"A ver mi asiento: el 14. Catorce, catorceeee... acá. ¡Upa! ¿Y esto? Tengo un caramelito al lado. ¡Por fin! Años viajando en avión, siempre al lado de pibes con diarrea, gordos que me ocupan medio asiento. ¡Gracias Dios, hasta que me olvide de esto voy a volver a la iglesia! Me parece que está dormida, pero igual supongo que ya se va a despertar."

"Mmmm, ¿y ese olor? ¿Me parece a mí o el tipo al lado se echó un flor de eructo con olor a longaniza? ¡Qué hijo de puta! La mina de al lado va a pensar que fui yo. No me queda otra que reciclarlo, voy a respirar fuertemente para que se filtre el olor de mierda en mis pulmones. Con suerte el gato no lo huele...."

"La verdad, que ahora que lo pienso, esa pizza vieja estuvo de más. Tengo unas ganas de cagar que no se aguantan. Es más, casi me sale un Boobaloo, uno de esos chicles globo con juguito. Por suerte lo pude mandar para adentro."

"¡Mierda! No me puedo dormir ni un segundo. Ahora sí que creo que me cagué encima. Por una vez que me pongo calzoncillos blancos. Lavarlos en el hotel va a ser un quilombo. Por suerte la minita de al lado sigue dormida, y el de al lado sigue mirando la peli fijamente, mientras se tira eructos. Má sí, yo así no puedo dormir. Mejor agarro la compu y escribo alguna boludez para el blog..."

Permalink 27.01.08 05:02:24, by Dario Rapisardi Email , 1332 words, Categories: News & Noticias , 3 comments »

Por detrás

Las mujeres son maravillosas. Maravillosas, mas allá de sus obvias y voluptuosas cualidades. Maravillosas, porque pueden hacer muchas cosas que los hombres no podemos.

Son, básicamente, multitarea. Tengo plena certeza de que la transmisión full-duplex se inventó a causa de que la half-duplex evidentemente no servía para que dos mujeres hablasen y escuchasen al mismo tiempo. Sólo ellas son capaces de discutir simultáneamente por teléfono, utilizar una mano para cortar cebolla, la otra para manejar la computadora y los pies para esconder mugre debajo de la mesa; todo a la vez.

Pero sin embargo hay algo de lo que son incapaces de hacer. No me refiero a leer mapas. Eso es bien sabido y se lo comenta más o menos abiertamente. No, no me refiero a eso. Me refiero a algo tabú, algo que las mujeres no comentan porque ni saben que existe, y los hombres no mencionamos vaya a saber uno por qué. Hasta hoy.

El secreto es el siguiente: las mujeres no sienten nada por detrás.

Antes de que alguno salte con la conclusión fácil de "con razón hay tantos travestis", me apresuro a decir que me refiero al sentido espacial que tenemos los hombres de saber si algo o alguien está fijo o moviéndose a nuestras espaldas.

Estoy seguro de que las mujeres no creen esto, pero es así. El sentido que tenemos los hombres puede ser tan fuerte que hasta tengo un amigo que lee los números que van saliendo a la ruleta, de espaldas al croupier. Incluso Michael Jackson comenzó a caminar de espaldas porque así le era más fácil ver quién venía.

A primera vista, este es un sentido inútil, un sinsentido, pero no. Es algo que se usa a diario, y se manifiesta permanentemente, por ejemplo, al caminar.

"Buenos Aires tiene ese no se qué" dicen muchos. Pues yo sí sé qué tiene Buenos Aires: tiene mucha gente y las veredas muy angostas. Y mi mamá, mas allá de la ocasional vergüenza ajena que le puedo causar, odia caminar conmigo por la sencilla razón de que lo hago bastante rápido. Soy algo así como un keniata, pero blanco y algo gordo.

Ahora hablemos de otro dicho popular: "los hombres son masculinos y las mujeres masculonas". O, como alguna vez preguntó Matías, el simpático personaje de Sendra: "mamá, ¿por qué las mujeres, si tienen la cola más grande, usan la ropa interior más chica?". Gran duda, de la cual no tengo respuesta, pero sí sé lo siguiente: caminar con un culo geométricamente superior al tamaño de los hombros, y con tacos, hace ver como una vieja estirada a la letra S.

Entonces: ¿qué pasa cuando se juntan el "no se qué" de Buenos Aires, un keniata blanco y gordo y las mujeres de culo enorme en tacos que no sienten nada por detrás? Pues el desastre.

Empatía es lo que aclamo ahora al lector para analizar la siguiente situación. Por favor, póngase en mi lugar y trate de ver lo que voy a comentar en primera persona, cual cámara cinematográfica al mejor estilo Dogma 95: tenemos una vereda porteña, angosta, rota y poceada. Usted, que como buen porteño camina apurado hacia algún lado para aparentar que tiene algo que hacer, divisa unos metros más adelante a una mujer, típicamente de culo prominente. Puede ser un lindo culo o no, la prominencia no excluye la belleza del mismo. No se desconcentre y siga enfocado en ese culo prominente. Se le da el fetiche de mirar sus pies y nota unos tacos. En consecuencia, la mujer va mirando el suelo, tratando de no tropezar con sus tacos con algún pozo y de caminar de la manera más sexy posible, como manda la costumbre, aunque no se percate de que va haciendo unas eses medianamente ridículas. Usted sabe que pronto se topará con ella. Mira a su izquierda, buscando escapatoria, pero hay una hilera de vendedores ambulantes ofreciendo las últimas artesanías chinas que no lo dejan bajar a la calle. Así que, sin aminorar su marcha, empieza a calcular de antemano para qué lado va a estar sarandeándose el culo para cuando llegue la hora del sorpasso, sin mengüar su tranco ni perder la cuerda, como un campeón. Se ubica a pocos centímetros de las ovaladas ancas, y hace su maniobra. Lo más probable es que a pesar de los cálculos deba intentar la maniobra varias veces. Primero por izquierda.... no. Luego por derecha... tampoco. El gran culo siempre lo sigue a todos lados, cual Tierra al Sol. Hay múltiples factores que ni aún el más experimentado de los transeúntes porteños puede calcular: cantidad de pozos, diámetro de los tacos, ofertas de turno en las vidrieras, gravedad, etc. Luego, por último, cuando finalmente ve el hueco, decide acelerar a fondo y sobrepasar a la dama. ¡Para qué! Invevitablemente, la doncella (buéh) pegará un sobresalto exagerado, notoriomante sorprendida por su presencia, haciéndolo sentir a usted como un ladrón, un violador, o ambos.

Esto es, muy básicamente, todo lo que debo calcular cada vez que tengo que sobrepasar a una mujer por la calle. La aventura anterior es trivial si la mujer en sí es una señora mayor, o peor, dos señoras mayores, que encima caminan siempre agarradas.

Lo que sí es seguro es que, una vez cumplido el cometido, la transeúnte siempre, pero siempre, pega un salto, sobresaltada al advertir su presencia en la retaguardia, lo cual pone en evidencia su total falta de percepción especial; cosa que no sucede cuando el sobrepasado en hombre.

Los hombres de caminar lento, siempre, pero siempre, se corren a un costado para dejar paso al transeúnte veloz, con la excepción de los drogados, ancianos y yuppies hablando por teléfono (aunque sospecho que estos últimos lo hacen adrede), lo cual pone en evidencia nuestro excepcional sentido. Es más, al dejar paso lo hacen siempre con una cara de boludo envidiable, como quien no quiere la cosa, como si fuera algo tan natural como mear por la mañana.

¿Y cuál es la conclusión de todo esto? Ninguna. Lo que sí me agobia/angustia/estresa/sinónimo es por qué los hombres no hacemos alarde de nuestra evidente cualidad sensorial de percibir objetos en movimiento por detrás. ¿Será a causa de la Logia de los Penes de Piedra? ¿O tal vez sea el miedo a demostrar algún tipo de homosexualidad reprimida? No lo sé. Lo que sí es seguro es que, mientras tanto, y muy a pesar de la Ley de Igualdad de Géneros, hay una cosa en la cual los hombres siempre ganaremos: nado de espaldas.

Permalink 27.01.08 04:19:03, by Dario Rapisardi Email , 1164 words, Categories: News & Noticias , 3 comments »

32746

Dario es mi nombre. Dārayawu ó Dâriûsh, antiguo nombre persa que significa "el que protege del mal", "el protector" o "aquel que apoya firmemente el Bien".

Hace mucho tiempo, siglos antes de Cristo de hecho, los antiguos persas, aquellos del Imperio, grandes avances científicos y de la saga Prince of Persia, le ponían mi nombre a su rey, a fin de ser protegidos del invasor.

Nombre corto, simple y a veces simpático, es usualmente confundido por el de Diego. Sin embargo, su significado siempre me cayó poético.

Años pasan de aquel entonces: Alejandro invade Persia, Dario III pasa a llamarse Dario El Cobarde, los romanos sin que nadie se de cuenta toman el control de todo y se apropian de mujeres, niños y nombres; y en algún momento del siglo XX aparece un cosentino que tiene un nieto en un lugar remoto también llamado Dario.

Hasta acá todo bien, muy literario.

Pero en el amanecer del Siglo XXI surgen los mensajes de texto, también conocidos como SMS, y la historia cambia. Aquella tecnología a la cual en un momento de triste (in)lucidez predije el fracaso, cambió el significado del nombre para siempre.

El SMS, sumado a padres divorciados culposos que le compran a sus hijos teléfonos móviles, comenzó a modificar el idioma. Surgieron de la nada palabras como "grchr", "cgr", "hjo d pta" y demases. Ergo, en un intento desesperado por rescatar a generaciones otrora perdidas, algún finlandés de buen corazón decidió crear el "método predictivo". Como se sabe, este método, con pocas presiones de botón, permite escribir de una manera fría pero rápida y coherente.

La tecnología maduró, se exportó, llegó a alguna oficina en Madrid y algún empleado lúcido se dedicó a crear el diccionario en español para poder implementar la solución en 400 millones de teléfonos celulares.

Este hombre, un hijo de puta ciertamente, seguramente tenía un amigo llamado Dario, y de forma inocente colocó mi nombre primero en la lista de opciones que se obtienen al presionar 32746.

Sucede que, por razones obvias, hay mucha más gente borracha que llamada Dario. Por lo tanto, en cualquier lugar de Iberoamérica, hoy en día, cada vez que un parroquiano intenta escribir la palabra EBRIO mediante la presión de los números 3-2-7-4-6, esto es lo que ve:

DARIO

Permalink 10.12.07 05:46:24, by Dario Rapisardi Email , 415 words, Categories: News & Noticias , 8 comments »

La ficha

"Qué fácil sería ser hincha de River", maldecía yo de chico, un simpatizante de un club ignoto como Lanús, mientras mis compañeros de colegio en la lejana Zona Norte descargaban toda su imaginación en gastadas luego de que mi equipo perdiera un ascenso, y contra un club llamado Chaco For Ever.

"Qué fácil sería ser hincha de Boca" me decía nuevamente cuando bajo una catarata de burlas Lanús descendía al Nacional B luego de una breve excursión de un año en Primera.

Qué fácil hubiera sido ser todo eso. Y lo consideré varias veces, juro que lo hice. Pero yo tenía motivos de sobra para seguir siendo del Granate.

Para empezar, y aunque entonces no lo había notado plenamente, la historia de Lanús tiene cierto paralelismo con la mía. Nací con el equipo en la C, empecé a gatear en Primera B, aprendí a escribir en el Nacional B, y comencé a pajearme en Primera División.

Pero no fueron mis aspiraciones de hedonista las que me hicieron seguir siendo de Lanús, no señor. Principalmente, fue la cobardía. Mi hermano ya había claudicado y se había hecho de Independiente, y aunque él en secreto siempre siguió festejando los goles del Grana, eso a mi viejo le jodió. Y no quería ser yo destino del enojo de mi padre. Y es en mi viejo donde recae, en definitiva, la razón y la culpa de mi pertenencia a ese club. Porque al fin y al cabo, si bien sufría mucho los lunes en el colegio, disfrutaba el doble los sábados cuando él me llevaba a la cancha.

Para qué voy a mentir: gozaba como un cerdo esos sábados. Lanús podía jugar horrible o de manera brillante. Podía estar peleando un ascenso o tratando de evitar un descenso. Fuera cual fuera la situación, yo disfrutaba igual. Iba a la cancha y esperaba paradito al lado de mi papá, siempre en la popular de cemento, a que metiera algún gol Lanús. Y es que era en esos gritos de gol cuando podía hundir mi cara en su estómago, oler su perfume mezclado con olor a cigarrillo, y darnos los abrazos más largos y sinceros que tuve con él que pueda recordar hoy en día. Para mí eso valían los goles.

Pero un día mi viejo se fué. Y apagué las radios, la tele, y al leer el diario esquivaba la sección de deportes y me iba directmante a los chistes. El fútbol se había muerto. Y en ese interín de locutores mudos Lanús salió campeón de la Copa Conmebol (paradójicamente, para cuando dejé un poco la paja y empecé a garchar más o menos seguido). E hice oídos sordos, no quería saber nada. Tenía un bloqueo latente. Y es que, realmente, el fútbol me parece medio aburrido, el ambiente lamentable y los negociados turbios, en el mejor de los casos.

Pero este año todo se fue a la mierda. De sorpresa y a traición, me agarró la campaña de un Lanús 2007 puntero del campeonato, de buen juego e intenciones limpias. Quince años habían pasado desde mi última visita a La Fortaleza, llegaba un partido clave, y no podía seguir haciéndome el boludo mucho tiempo más. Sabía que, en otras circunstancias, hubiera ido con él al partido. Tenía que ir a ese partido, era lo que sentía. Y así fue como hablé con mi hermano, el hincha granate en silencio, y fuimos, sin saber con qué me iba a encontrar.

Y el partido comenzó, y la iba llevando muy bien. La cancha remodelada, linda, llena e impresionante, me tocó un fibrón, pero no arrugué. El comienzo del partido, tenso, trabado, me creó un nudo en el estómago. Y le puse el pecho y me lo banqué.

Pero la cagada vino con el primer gol. Aquel gol fue la muerte. Aquel gol me hizo voltear y buscar un abrazo; y mi hermano, por esas casualidades del destino un escalón más arriba en la popular, me prestó su estómago y hundí mi cabeza en él, con los ojos llorosos. Y de ese abrazo surgió, escondido bajo una piedra de 15 años, un perfume mezclado con olor a cigarrillo. Y si ese gol fue la muerte, peor fue el pitido final contra Boca y el campeonato. Ahí me quebré. Me quebré y con cada lágrima salía un recuerdo. Me quebré y me acordé de las voces que tenían los locutores, de los viajes al Sur los sábados, de los abrazos interminables, de las discusiones sobre el equipo en el auto. Me quebré y entendí el fútbol. Porque el fútbol podrá ser aburrido, el ambiente lamentable, y los negociados turbios. Pero el fútbol también era eso, ese llanto. Ese abrazo a destiempo que se extraña.

Casi 93 años tardó Lanús en ser Campeón de Primera. Quince años pasé evadiendo un duelo que finalmente tenía que llegar. Quince años tardó en caerme la ficha.

Bombonera

Permalink 04.12.07 02:10:06, by Dario Rapisardi Email , 897 words, Categories: News & Noticias , 9 comments »

MONEY!

Por un Software Libre (de patentes).

Permalink 2007-11-15 22:15:50, by Dario Rapisardi Email , 9 words, Categories: News & Noticias, Componentized Linux, gnuLinEx, juegaLinEx , 4 comments »

La verdad de la milanesa

Para los lectores de Barrapunto, es harto conocido el "Troll de la Milanesa". Este personaje, originalmente, se dedicaba a realizar comentarios largos, explosivos y a veces hasta divertidos sobre Linux, pero luego fue derivando en otros temas como Windows, Apple, etc. En fin, que es casi una certeza ya que el Troll de la Milanesa no es uno sino muchos.

Una persona se dedicó a recopilar varios de los comentarios más conocidos de este troll en un blog llamado La verdad de la milanesa, del cual voy a rescatar hoy la entrada dedicada a Apple (la milanesa de Apple) para extraer un fragmento peculiar:

Claaaro...entonces lo que le sugerimos a este usuario inteligente es que se gaste una pasta enorme en el último Ipod, el cual encima hay que cambiar una vez al año para ser Cool (por recomendación de Steve Jobs) [ ... ] ¿ Cuántos logran hacer esto ? Sólo Derek Zoolander es tan fiel a una marca. Nos empecinamos en que ESO es lo normal...nada más lejos de la realidad.

Teniendo esa frase en mente, y habiendo visto que hoy salió un nuevo Ipod Nano, ¿cómo no me voy a reir al ver esto en el sitio oficial de Apple?:

Derek Ipod

A esto llamo una aplastante realidad.

Permalink 2007-09-05 19:23:23, by Dario Rapisardi Email , 213 words, Categories: News & Noticias , Leave a comment »

Gente

- "La gente es tonta".

Recuerdo la primera vez que escuché esa frase, de boca de mi madre, hace ya unos cuantos años. Una afirmación de ese tipo no se deja pasar fácilmente, ni aún cuando uno tiene 3 o 4 años de edad. Creo que esa fue la primera teoría que hice propia, algo que sentía desde hacía mucho tiempo (unos pocos meses antes, una eternidad cuando uno tiene 3 años), pero que no sabía cómo expresarlo: que la gente, es tonta.

Mis primeros encuentros con "la gente tonta" creo que sucedieron en la calle, con las viejas que te preguntan:

- ¿A quién querés más, a tu mamá o a tu papá?

Esa es, sin lugar a muchas discusiones, una de las preguntas más tontas que se le pueden hacer a un chico de 3 años. Pero pasó poco tiempo antes de que "ser tonto" sea casi a ser sinónimo de "ser malo": coches que paran en la senda peatonal, que doblan en la esquina cuando uno está cruzando, etc., y así hasta llegar al hábitat natural del tonto: el subte.

Bien de pequeño descubrí que el subte es el lugar en el cual los tontos se juntan para desafiar las reglas de la lógica. Quiero decir: ¿por qué cuando uno está saliendo del vagón, la gente se empecina en entrar antes de que uno salga?.

Por todo esto es que cuando escuché a mi madre decir "la gente es tonta", me sentí aliviado. No era el único que pensaba así.

A los pocos días, fue mi padre quien pronunció esas palabras, aunque con un giro de tuerca:

- La gente es pelotuda.

Pelotuda, con una P bien pronunciada, enfática. Esto lo dijo un día, manejando, sin saber que no sólo insultaba, sino que además definía tempranamente dos corrientes de pensamiento en mi familia. Mi hermano heredó su denominación de gente (pelotuda), mientras que yo heredé la de mi mamá (tonta).

Claro que uno crece y se empieza a cuestionar esas cosas. Cada vez que escuchaba a un miembro de mi familia decir "la gente es tonta", no dejaba de sentir algo de pedantería en aquellas frases. Y el hecho de que yo asintiera con esa afirmación, además me daba culpa.

Es por eso que gran alegría sentí la primera vez que viajé en taxi. El conductor no sólo se limitó a decir que la gente es tonta, sino que además se encargó de proponer soluciones salomónicas para acabar con el problema. Y así fue como, con el tiempo, escuché a una y otra persona repetir la misma frase en algún momento. Puedo decir, y apuesto plata a esto, que toda persona ha pronunciado alguna vez en su vida la frase "la gente es tonta". Lo cual deja en evidencia dos conclusiones claras:

1) La gente, efectivamente, es tonta.
2) Nadie se cree gente.

La segunda conclusión es, a mi entender, la más interesante; y probablemente sea la causa de la primera. La palabra "gente", antepuesta del artículo "la", se puede entender como el conjunto total de personas. Sin embargo, nadie utiliza la primera persona al hablar de gente (salvo, tal vez, los grupos de extrema izquierda, que se adjudican el "todos" pero aún así luchan contra algún "ellos", entrando en otra contradicción). De hecho, según el diccionario, estaría mal.

Y hablando del diccionario, resulta interesante ver la definición de la RAE de gente. No lo voy a copiar aquí porque es la lista más extensa y vaga que he visto. Seguramente, sabían bien en qué lío se metían al escribirlo.

¿Soy o no soy gente? ¡Qué pregunta! Por culpa del diccionario, veo que gente es, además de un conjunto de personas, también un individuo. Un conjunto de 1 miembro. Ningún problema con esto, pero: si gente es 1 (uno), y también es muchos, ya que todos son 1 (uno), todos son (¡somos!) gente.

Einstein lo tuvo muy claro al definir como infinita a la estupidez humana. Alguna vez habrá dicho "la gente es estúpida", y para él habrá sido como dividir por cero.

Permalink 18.08.07 20:37:12, by Dario Rapisardi Email , 720 words, Categories: News & Noticias , 2 comments »

¿Qué hacer sin gas?

El martes pasado, Metrogas cortó el gas en mi edificio. Al parecer, el sótano del mismo es tan viejo que hasta lo encontraron a Sobremonte escondido, así que cortaron el suministro por prevención. Riesgos de vivir en un edificio antiguo.

Los primeros días se llevaron bien. El departamento todavía mantenía el calor, y dejar de cocinar para comer afuera tampoco era algo muy-muy terrible. Los problemas comenzaron al segundo o tercer día, con el frío.

El principal afectado por el frío es, sin dudas, el pene. Para protegerse de las bajas temperaturas, el pobre muchacho se achica, esconde aterrorizado, hasta casi desaparecer. No es que lo use mucho tampoco, pero aún así mi principal miedo es que se acostumbre y se quede así para siempre, por lo que procedí a intentar incentivarlo para que salga de su escondite.

La primera medida fue buscar pornografía en Internet. No funcionó, pero principalmente porque ver gente desnuda me daba más frío, así que comencé a buscar en la National Geographic algún video de osos copulando. Preocupante es el hecho de que no me ayudó tampoco.

Otro problema es la comida, cuando uno se cansa de comer fuera. Bah, en realidad era un problema, porque en ese sentido se puede zafar muy bien con el muy defenestrado pero siempre salvador horno de microondas. Todo se puede hacer en el microondas. Todo. Hamburguesas, pizzas, carnes y hasta huevos fritos (con un poco de habilidad, eso sí).

Pero lo peor, sin ningún tipo de dudas, es bañarse. El significado de la palabra Macho en todo su esplendor, está graficado en el instante en que uno se encuentra ridículamente desnudo, tiritando frente a un minúsculo chorro de agua fría.

En fin, que hay que pasar el invierno, como decía aquél...

Permalink 04.08.07 20:28:51, by Dario Rapisardi Email , 313 words, Categories: News & Noticias , 8 comments »

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